Evolución de la fabricación de jabones

No hace falta disponer de las mejores instalaciones industriales para fabricar jabones artesanales, teniendo en cuenta el verdadero origen de los jabones.

Sin embargo las personas prefieren obtener las cosas ya fabricadas, y no suelen ahondar mucho en conocer las tecnologías responsables de la evolución del jabón. No podemos culparles, ya se inventó la rueda.

En todo caso la limpieza personal fue una preocupación para las sociedades antiguas, ya que el ser humano por naturaleza suele ocultar su olor natural.

En el antiguo Egipto cerca del año 3000 a.C., en la misma forma en que surgían cerrajeros para crear dispositivos de seguridad, se trabajó arduamente para fabricar sustancias jabonosas que hicieran posible corporal.

Estas primeras sustancias fueron preparadas a partir de aceites y sustancias de textura terrosa, usadas en medicina y lavado textil.

Orígenes de la saponificación

En varias regiones de Europa se comenzó a trabajar en la creación de un producto capaz de proporcionar limpieza al cuerpo. Es entonces cuando se elaboran jabones en forma de pasta, materializándose los inicios de la saponificación.

La saponificación es la reacción química entre un ácido graso y un elemento básico, donde el producto final es jabón y glicerina.

La palabra “saponificación” se sospecha que tuvo su origen con la primera elaboración de jabón en el monte Sapo, en Roma. Otras versiones señalan que el jabón se originó en Savona, Italia.

Elaboración de los jabones de Alepo, Marsella y Castilla

Los romanos, alrededor de las primeras décadas del siglo I después de Cristo, empleaban aceite de oliva mezclado con arena para quitar la suciedad de sus cuerpos.

Este potingue se retiraba de la piel con un raspador llamado “Strigil”. Era un método de limpieza agresivo que causaba daños en la epidermis de los romanos de la época, por lo que se hizo indispensable acudir a otras técnicas de aseo personal.

La caída del Imperio Romano lamentablemente contribuyo con el desuso del jabón en Europa. Por ende, los árabes siguieron realizando investigaciones para el mejoramiento de la fórmula jabonosa.

Es necesario destacar que en Alepo, Siria, se realizó la fabricación del primer agente para la limpieza a base de aceite de oliva, conocido hasta el día de hoy como jabón de Alepo.

No pasó mucho tiempo para que el jabón de Alepo se hiciera conocido en las zonas aledañas, lo cual facilitaría su propagación en las diferentes zonas del Mediterráneo, desde su creación hasta la época de las Cruzadas.

Más adelante en Marsella (Francia), se realizaron otras versiones del jabón de Alepo, empleándose distintas grasas vegetales, donde el producto final sería el jabón de Marsella.

Con la llegada de la Edad Moderna, se hizo posible la elaboración del jabón de Castilla, el cual se fabricaba de manera similar al jabón de Alepo, excepto por la eliminación del aceite de laurel y la adición de cenizas de plantas cercanas.

El jabón en la actualidad

Estos tres elementos influirían significativamente en la elaboración de los jabones actuales, producto de todos los esfuerzos realizados por miles de años. La revolución industrial haría posible la industrialización del proceso de fabricación de jabones y detergentes.

Es importante recalcar que el jabón es un elemento del que no podríamos prescindir actualmente, agradeciendo a todas esas mentes que trabajaron en crear un agente que nos mantuviese libres de suciedad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *